Un futuro incierto para La Pollera panameña

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Por: Marlen D. Pérez

Como un patrimonio en riesgo podría considerarse la confección de la pollera, uno de los trajes más representativos y emblemáticos de la República de Panamá.

Según estudios realizados por el historiador Eduardo Cano Espino, es necesario incentivar a la población panameña para que tome cursos de confección de esta bella indumentaria tradicional panameña.

Es preocupante, manifiesta Cano que sólo un 0.02% de las personas jóvenes se interesen en continuar con esta tradición pues; “cuando realizamos las encuestas vemos que en su mayoría son señoras de más de 40 años quienes se motivan a coser, bordar o zurcir este vestido y ver poca juventud interesada en aprender el oficio, es triste”.

Recuerdo que antes en las escuelas se dictaban clases de costura y ahí la mayoría de estas artesanas aprendieron a amar la pollera, y fueron pasando este preciado arte de generación en generación, penosamente ya las clases de Educación para el Hogar se han interrumpido” señaló.

Cano, es el organizador del Congreso Nacional de la Pollera y gracias a su vasta experiencia ha podido realizar estudios en Europa sobre tejidos planos y restauración de tejidos, lo que lo ha llevado a recorrer el mundo en busca de los orígenes de la pollera panameña, pues reconoce que esta indumentaria es la mezcla de varias culturas.

La pollera es nuestra identidad, es patria, es la indumentaria más popular de Panamá, no es nuestro símbolo porque oficialmente no hay nada que lo diga” expresa el Profesor Cano, oriundo de la ciudad de Las Tablas, provincia de Los Santos, Panamá.

Postular la pollera como patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad ante la UNESCO es uno de los últimos proyectos que lleva realizando con apoyo del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI),  por ello desarrolla una clasificación a nivel nacional de las artesanas dedicadas a este oficio y sus trabajos.

Hasta la fecha hemos inventariado alrededor de 600 costureras que confeccionan alguna variante de este traje. Es un trabajo arduo porque hemos recorrido cada rincón del país buscándolas a todas, y reconociendo su trabajo, su arte” expresó, el apasionado historiador.

 

Impacto de la Pollera en el turismo

No cabe duda que la pollera panameña levanta pasiones, dentro y fuera del territorio nacional; pues no en vano se realizan cientos de actividades festivas en el país en torno a este espectacular traje típico femenino.

Siempre como dato curioso en mis disertaciones en Europa y Latinoamérica, como conocedor de esta indumentaria recibo el asombro de muchos al ver cómo se confeccionan estas prendas y a mucho orgullo recalco, que la mayoría de los extranjeros llegan a Panamá inicialmente, enamorados de la Pollera”, acotó muy entusiasmado Cano.

La economía de muchas regiones del país, es gratamente favorecida gracias a la venta de este tipo de indumentaria. Poblados como La Enea de Guararé, San José y Santo Domingo de Las Tablas, por mencionar algunos se destacan en este arte.

Después de llegar de la escuela Kelineth Montenegro, con tan solo 11 años de edad; se sienta en el portal de su casa a tejer las trenzas de mundillo que tiene encargadas, para el Festival del Tambor y la Carreta el próximo mes de noviembre, en su querido y pintoresco pueblo, San José.

Hace casi un año aprendió el oficio, y prefiere estar en casa junto a su madre y vecinas tejiendo que estar en malos pasos, “me gusta hacer esto porque me entretiene y puedo conseguir un dinero que me sirve para ayudar a mis papás con mis gastos, aparte ayudo a la cultura de mi pueblo dijo la pequeña niña,  quien es alumna sobresaliente en la escuela primaria de su comunidad«.

Así como Kelineth favorablemente existen jóvenes del área, que se encargan de confeccionar una variante de la pollera. Es común encontrarse en los portales de las casas, a estas talentosas damas realizando algún tipo de artesanía; lo que ha generado en los últimos años gran afluencia de turistas que llegan extasiados apreciando estos delicados trabajos.

Festivales importantes en el país, han posicionado a la pollera como el principal atractivo: Desfiles de Las Mil Polleras, Festival Nacional de la Pollera, Desfiles de carretas en las semanas del Campesino y múltiples actividades festivas donde es común ver a cientos de extranjeros apreciando y portando orgullosos estos trajes y sus variantes.

Según el trabajo y la calidad de los materiales se define el costo de una pollera, así lo expresó Lastenia Vergara quien lleva 73 años realizando esta hermosa labor; que le ha regalado grandes satisfacciones y reconocimientos a nivel nacional e internacional.

Señala “Teña”, como cariñosamente se le conoce, que recuerda con mucho cariño que fue su abuela quien le regaló la tela, el hilo y la aguja para que empezara a marcar su primera pollera a los 8 años de edad.

Me confeccioné la pollera para mis quince años y la primera pollera que logré vender en aquel tiempo fue carísima; lo hice por 600 balboas. ¡Imagínese una muchachita de pueblo con tanto dinero encima!” dijo sonriendo jocosamente la sencilla dama, que ha recorrido parte de Europa mostrando sus preciosos diseños a sus 81 años.

Hasta la fecha confiesa que ha trabajado alrededor de 68 polleras, en muchas de sus variantes, zurcidas, bordadas, marcadas y con el arte del mundillo, de igual manera se destaca en la confección del Sombrero Pinta’o y en “armar” la pollera, que no es más que el proceso de pegar las tiras de costura y confeccionar la pollera para su posterior lavado y planchado.

Cada año envío de dos a tres polleras a Estados Unidos, una vez envié una a África y cuando viajé a Londres también me hicieron encargos”, expresó la artesana mientras marcaba con un intenso hilo azul su próxima costura, con fecha de entrega para el Festival de la Mejorana de Guararé.

El precio de este peculiar vestido varia, de acuerdo a la técnica utilizada. Las Polleras de gala pueden llegar a costar hasta 13 mil balboas, sin el joyero incluido.

Clasificación de la Pollera

 A nivel nacional existe una gran variante de indumentarias femeninas, denominadas polleras. Entre las que se destacan las de influencia europea, como las polleras de arandelas y encajes sobresaliendo las: Zurcidas, Marcadas, Sombreadas y Talco en Sombra, por mencionar las más populares.

Entre las polleras sin labores se destacan las de telas estampadas, como las llamadas montunas, de las que se han recabado nueve tipos diferentes. Otra variante de este tipo de polleras son las de tela blanca o colores pasteles; como la Pollera Ocueña y la veragüense, por ejemplo.

Solamente en la provincia de Coclé se han registrado 22 tipos de variantes de polleras, entre las más destacadas la de usanza regional y se tienen inventariadas alrededor de 9 tipos de polleras afro coloniales.

 

Ley Nacional de la Pollera y su impulso

En busca de reconocer el detallado trabajo de los artesanos y homenajear ese sentimiento de amor hacia las costumbres y tradiciones que emprenden las “nuevas generaciones” se crea la Ley del Dia nacional de la Pollera, a celebrarse el 22 de julio, en el marco del Festival Nacional de la Pollera, desarrollado en la ciudad de las Tablas.

Su proponente el Diputado tableño Eric Broce buscó con la misma incrementar mucho más el interés y la historia de esta especial vestimenta, dar a conocer su legado y que cada región del país, “pudiera celebrar su herencia cultural de manera específica ese día”.

¿Porqué no darle un día especial a este bello traje? Yo crecí viendo a costureras armar los faldones con las basquiñas y comprendo que no es un trabajo fácil, al contrario es muy delicado y dificultoso” expresó Broce,  mientras descansaba en su apacible hamaca luego de una ardua faena junto a miembros de la comunidad.

Por ello el Estado también ha buscado la forma de que más personas aprendan a trabajar este laborioso arte, de esta manera se han desarrollado cursos de costura organizados por el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (INADHE).

Mario Carrizo, Director Regional del INADHE para la provincia de Herrera, señala que desde hace varios años se dicta el curso de “Confección de ropa típica” basándose en la técnica de “Mundillo”, de igual forma les adiestran en la confección de la Camisola (blusa de la pollera), y de los faldones.

Los cursos tienen una duración de 152 horas, de lunes a viernes”, acota Carrizo quien es oriundo de Ocú, la cuna de la pollera herrerana. Señala además que, aunque no es usual también han participado caballeros, en los mismos siendo las provincias de Herrera y Los Santos las principales en esta modalidad.

No cabe duda que la pollera es una indumentaria apreciada por miles, un ícono de la cultura panameña que no necesita más accesorios, sólo el deseo de lucirla con orgullo y que detrás de esa satisfacción se encuentran las  laboriosas manos de artesanos que con sus mágicas puntadas dan vida a uno de los vestidos más admirados por su valor y belleza.

 

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