Un grupo de cinco pilotos completó con éxito, este 25 de septiembre, el primer vuelo en parapente desde la cumbre del Volcán Barú, a más de 3,400 metros de altura, en lo que sus organizadores describen como un hito sin precedentes para el deporte aéreo en Panamá.
Los pilotos que protagonizaron el vuelo fueron Lucas Pacheco, Germán Aguilar, Luis Amézquita, Alex Villa y Elvis Palta, este último instructor de Parapente Panamá con más de 20 años de experiencia y cabeza del proyecto. El grupo contó con el respaldo del meteorólogo Carlos Zárate, cuyo pronóstico se cumplió con precisión y permitió definir la ventana exacta de despegue.
Nunca antes un equipo había despegado en conjunto desde el punto más alto del país. El aterrizaje se dio de forma normal en el sector de Paso Ancho, tal como estaba previsto desde el diseño original del proyecto.
Balta calificó la jornada como histórica y celebró tanto el paisaje como el cumplimiento de las condiciones meteorológicas proyectadas. El equipo confirmó que buscará repetir el vuelo este 26 de septiembre, con un pronóstico que anticipan igual o mejor al de hoy. Por esa razón, adelantaron la salida de este viernes para aprovechar la ventana de la mañana.
El proyecto no se limita al vuelo en sí ya que sus impulsores plantean usarlo como punto de partida para fortalecer escuelas y zonas de vuelo libre en provincias como Coclé, Panamá Oeste, Herrera, Veraguas y el propio Chiriquí, además de abrir programas de formación para niños y jóvenes en colegios y universidades. La meta declarada es que la hazaña del Barú marque el inicio de una generación de pilotos panameños y un impulso concreto para el turismo deportivo y de naturaleza en la región.
Además abre otra ventana para convertir al Volcán Barú en un atractivo y potencial turístico para recibir a pilotos internacionales en vuelos de Parapente, impulsando la economía de los pueblos aledaños al punto más alto de Panamá, y colocando al país en el mapa mundial de vuelos de Parapente, un deporte que va tomando más auge cada día en el mundo, por ser un deporte limpio y sin impacto en el medio ambiente.
La actividad se enmarcó en los protocolos de seguridad coordinados con SINAPROC, MiAmbiente y las autoridades del espacio aéreo, sumados a un equipo de logística y montaña.







