Por que no se debe alimentar a los animales silvestres

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Con los ya sabidos casos de turistas que han sido víctima de ataques protagonizados por algunos animales silvestres, el Ministerio de Ambiente emite una serie de recomendaciones y consideraciones del porque se debe evitar alimentar a estos animales cuando se está en un trips o paseo turístico, y así incidentes no deseados.

Esta práctica pone en peligro a cualquier persona que insista en alimentar a los animales silvestre, indica la doctora-veterinaria de MiAmbiente, Mariana Parks, quien deja claro que se corren el riesgo de ocasionar accidentes voluntarios como altercados con niños, lo que puede presentar casos de mordidas o agresiones físicas de gravedad.

Además, no solo las personas corren riesgo al insistir en darle alimentos a los animales silvestres, ya que los mismos caerían en una mala nutrición, generando trastornos metabólicos irreversibles que reducen su calidad de vida y capacidad de supervivencia,  además de modificar su comportamiento natural, haciéndolos más propensos a entrar en conflicto con las personas.

La Dra. Parks indica que los animales aprenden a asociar a los humanos con comida y esto es ocasionado por la propia mano del hombre. «Cuando un animal adulto no recibe la respuesta o premio a la que el ser humano lo acostumbró, se vuelve agresivo porque el ser humano modificó su comportamiento natural«, destaca.

Pero además de todo el peligro que implica, está de manifiesto el desequilibrio ecológico que se genera con este tipo de actividades, ya que los animales silvestres que tienen un desorden metabólico a causa de la mala alimentación, en su mayoría son a causa de tenencia ilegal y otras por alimentación masiva de poblaciones con «snacks«, ya que cuando el hombre «intenta ayudar» a la fauna silvestre, sin saber las necesidades nutricionales causa trastornos metabólicos, ocasionando una pérdida irrecuperable para la vida del animal.

Sobre el caso de los monos, la doctora Parks recuerda que estos animales son silvestres, NO SON MASCOTAS. «Si tenemos el conocimiento previo de la presencia de animales silvestres en la zona que vayamos a visitar, lo primero es NO ALIMENTAR NI INTERACTUAR CON ELLOS. Si los animales silvestres se acercan al humano, aléjese lo más pronto posible del lugar, no los agredan físicamente ni les tiren objetos, solo aléjese«, advierte.

«Extraer los animales del medio silvestre o modificar su conducta, son acciones que a la postre juegan en contra de la conservación de la especie, ya que estos animales tendrán muchas menos posibilidades de jugar el rol que les corresponde dentro del ecosistema», destaca la doctora.

Para finalizar, la doctora Mariana Parks recuerda a los padres de familia que los niños siempre verán a los animales como atractivos a lo poco común, a la curiosidad, a lo desconocido, al querer jugar y aprender, a no medir riesgos ni consecuencias, solo buscan divertirse y explorar sus emociones. «Somos los adultos, los que tenemos que velar por la protección de nuestros niños, teniendo siempre en consideración cuales son los riesgos y consecuencias de los actos como, por ejemplo, la interacción física con animales silvestres es inapropiada e irresponsable; como su nombre lo dice ´animales silvestres´ son aquellos seres vivos que viven de forma natural dentro de los bosques o se encuentran en su hábitat natural.

Datos importantes:

  • El Ministerio de Ambiente gestiona la instalación de letreros en los lugares donde hay mayor presencia de animales silvestres a fin de explicar de manera sencilla la importancia de no alimentarlos y los riesgos que se correrían al hacerlo.
  • Panamá es uno de los pocos países del mundo que cuentan con Parques Nacionales cerca de la ciudad, razón por la cual se está rodeada gran cantidad de fauna silvestre. Es importante que la convivencia entre humanos y animales se dé con responsabilidad.

También es importante que quede claro que en muchas ocasiones las personas, «rescatan» a los animales siendo crías o juveniles, sin entregarlos a la institución regente (MiAmbiente) u organización registrada a la entidad, cuando aún no se han desarrollado sexualmente o madurado el comportamiento y el carácter propio de la especie, es decir el ser humano «intenta» por capricho personal modificar los niveles de actividad y su metabolismo, se le impide al animal que aprenda a desarrollar estrategias de búsqueda de alimento y cuando ya no es «agradable» dicho comportamiento, el humano se deshace o no los quieren más cerca por el riesgo o peligro que representa para su integridad y su familia.

 

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