Buscando apoyar a las personas con capacidades reducidas, el municipio de Arraiján inauguró en Playa Veracruz el primer proyecto de rampa a nivel nacional y de Centroamérica, construidas con material reciclado. Esta iniciativa marca un hito en el país, al utilizar 2,330 kg de plástico reciclado para dar forma a una estructura pensada especialmente para personas con movilidad reducida y adultos mayores. Además de garantizar un acceso seguro y cómodo a la playa, este proyecto promueve la inclusión, participación y disfrute de todos los ciudadanos, reafirmando el compromiso de la Alcaldía de Arraiján con el bienestar colectivo. Este proyecto no solo representa un paso hacia la accesibilidad, sino también un recordatorio del poder de la colaboración ciudadana: cada botella reciclada es una contribución tangible al cuidado del ambiente y al bienestar social, demostrando que pequeñas acciones colectivas pueden generar grandes transformaciones. “Las botellas plásticas recicladas se han convertido en la materia prima que da vida a esta estructura resistente y amigable con el medio ambiente, combinando sostenibilidad y responsabilidad social”, destacó la alcaldesa Stefany Dayan Peñalba durante la inauguración. La alcaldesa reiteró que este tipo de iniciativas forman parte del Plan 10, un programa que busca generar cambios positivos y sostenibles, atendiendo de manera directa las necesidades de la comunidad. “Hoy celebramos un logro construido con esfuerzo y con la convicción de que juntos podemos transformar nuestro entorno”, concluyó.
Todo un éxito la primera Feria del Mango en Arraiján
Todos los concursos fueron premiados con dinero en efectivo, los primeros lugares, y se convierten en la base para las actividades de emprendimiento de los participantes.
Viene la primera Feria del Mango
Durante el evento se premiará al mango más grande, al postre más creativo y a las mejores recetas locales.
Reconocen a Arraiján como un distrito ecológico y turístico
Queremos establecer con la Fundación Happy Green una relación formal de diez años, para ayudarles en sus planes de restauración y conservación.




